La Educación Superior en el contexto de los organismos internacionales y la sociedad de conocimiento

Jennifer McCain Yáñez
Estudiante del posgrado en pedagogía

Es indudable que en las últimas décadas se ha vivido un proceso en donde los Estados han ido transformando sus políticas y su relación con otras naciones, y no me refiero únicamente al aspecto económico. En materia de Educación se ha observado que cada vez más los organismos internacionales tienen cierta influencia en el desarrollo de este rubro, y esto es lógico dado el contexto histórico y el tipo de relación que México ha mantenido con los Estados Unidos principalmente.

Me parece necesario hacer un breve recordatorio sobre el surgimiento de los organismos internacionales para posteriormente aterrizar con algunas propuestas específicas relacionadas con la sociedad del conocimiento. Como referente histórico John Saxe Fernández nos menciona que a partir de la Segunda Guerra Mundial se formaron diversos organismos internacionales con el fin de transformar el colonialismo político que se había estado desarrollando hasta entonces, por un sistema que propiciara la expansión de los mercados sin el riesgo de una fuerte devaluación. Es así como se crearon organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), la Organización para las Naciones Unidas para el Educación, la Ciencia y la cultura (UNESCO), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), entre otros.

De estas organizaciones surge toda una transformación a nivel mundial. Es así como, en el caso específico de América Latina, se profundizó una “desnacionalización” a partir de los años ochentas. Consistente en el cambio de un Estado benefactor o intervensionista a uno de orden regulador y mínimo, en donde la privatización de empresas públicas y la apertura a capitales tanto nacionales como extranjeros van a ser una de las principales características de este sistema. De esta forma los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son instrumentos de proyección estadounidense en América Latina para la porción de programas de ajuste estructural y de privatización del sector público, a favor del mercado global,  donde se incluye la educación media superior y superior.

Y dentro de este contexto de globalización y dada la presencia de un tipo determinado de conocimiento en las sociedades, se plantea la idea de una “sociedad del conocimiento” la cual Villaseñor García bosqueja como: el contexto de interdependencia mundial, donde se da un desarrollo de la comunicación y la informática; y en el cual el aprendizaje sea un proceso sin límites temporales o institucionales; que la tecnología marque los ritmos y formas de la transmisión del conocimiento; donde la institucionalidad educativa se redimensiona y se busca ampliar el acceso y la diversificación de la educación; y  donde la evaluación y verificación del conocimiento de acuerdo a normas de calidad internacionales sea un proceso permanente.

Ahora bien, me parece pertinente retomar las propuestas de algunos de estos organismos internacionales para analizarlas bajo la perspectiva de la sociedad del conocimiento. En el caso de la UNESCO en materia de educación superior (“Documento para el cambio y el desarrollo de la educación superior”,1995) señala que ésta se encuentra en un estado de crisis en donde el financiamiento público disminuye cada vez más. También se identifican tres tendencias predominantes: expansión cuantitativa,  diversificación de las estructuras institucionales, y restricciones financieras debido al ajuste de las políticas de estabilización de muchos países. Y a esto se plantea que los principios rectores para esta educación serán: relevancia, calidad e internacionalización. Además de que la calidad depende de una evaluación y regulación de carácter sistémico.

En lo referente al Banco Mundial, el cual también pertenece a la ONU pero con un carácter financiero, en el año 2000 (La educación Superior en los países en desarrollo. Peligros y promesas.) destaca la urgencia de acciones que permitan un mayor acceso y  mejoramiento de la calidad. La atención a tres aspectos de la educación superior: fortalecimiento de universidades existentes,  creación de centros de desarrollo y por último la creación de centros de excelencia (ciencia y tecnología). Lo anterior bajo la idea de un interés público, (dar un servicio a la sociedad) en donde el análisis de rentabilidad estima valiosa la educación sólo cuando genera mayores ingresos personales o mayores impuestos (p.43). Es decir, el interés en la Educación superior está centrado más que en un interés público, -teniendo como principal actor a la sociedad-, se tiene la mayor consideración para con el mercado.

En donde los criterios de equidad y excelencia son unos de los principales ejes de  la propuesta. Que junto con los lineamientos de tolerancia en el ingreso y rigor en el egreso, forman una dualidad interesante, puesto que al haber tolerancia e el ingreso , en un proceso de selección le permito a los interesados, tener el mayor número de opciones que se tengan, y ya en el proceso final, para egresar, el proceso se vuelve más riguroso. Y para ayudar a las personas más talentosas a cumplir con sus estudios (independientemente de su situación económica) se plantean una serie de formas de financiamiento por medio de becas o planes de crédito, logrando un equilibrio entre equidad y excelencia. También se menciona una diversificación de la educación superior, instituciones de financiamiento tanto público como privado, las organizaciones de financiamiento, y las reglas por las que se orienta el comportamiento institucional. De esta manera encontramos diversas instituciones de financiamiento tanto público, como privado. Instituciones de tercer nivel con sus especificaciones, por ejemplo: las universidades de investigación, las instituciones provinciales y regionales, los establecimientos provinciales y los establecimientos técnico-profesionales. Por lo que se demanda una participación tanto del Estado como de otros sectores de la población.

Los principales conceptos del Banco Mundial para la docencia y la investigación universitarias son: “privatización, desregulación y orientación por el mercado”.4 De esta forma se ve a la docencia y a la investigación como una mercancía susceptible de ser producida, evaluada, comprada y vendida. A la que se le debe sacar el mejor provecho, por medio del incremento en colegiaturas, préstamos estudiantiles con sus respectivos intereses, impuesto a los graduados, y la venta de investigaciones y cursos, así como incrementar el número de instituciones educativas privadas.

Para el BID la educación superior tiene como sus funciones principales: el liderazgo académico, tareas y trabajos profesionales, formación y desarrollo técnico y educación general. El banco revisa también tres aspectos de la política para este sector: equidad y subsidios públicos; incentivos, financiamiento, y gobierno; y mejoramiento de la calidad y el control. Para lo cual recomiendan crear mecanismos de financiamiento mixto, es decir público y privado.

Con respecto a la OCDE (Organización de Cooperación y desarrollo Económico), ésta plantea varias acciones concretas como incrementar el número de las formaciones profesionales y técnicas, desarrollar las universidades e institutos tecnológicos, propiciar que las instituciones realicen trabajos para las empresas, desarrollar el nivel de Técnico Superior y respaldar al CENEVAL (Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior).

Bajo esta perspectiva podemos advertir  que la dirección se va hacia la mercantilización de la cultura, en donde el Estado se desentienda cada vez más de la Educación y tengan que surgir fuentes privadas para conseguir el financiamiento, optando por un papel de evaluador del proceso y ya no de generador del mismo, en donde los criterios de calidad y excelencia posibiliten el surgimiento de organizaciones tanto evaluadoras como certificadoras y acreditadoras de la educación, y recordemos que esto no sólo se da a nivel estudiantes, sino también en el de los docentes.

Podemos advertir que existen algunos puntos muy específicos que se podrían insertar dentro de la sociedad del conocimiento, como la redimensión de la educación, la importancia de la evaluación y de los medios de información, pero existen todavía algunos aspectos que no cubrimos, como es el tecnológico. Ahora bien, es necesario plantear que la sociedad del conocimiento me parece adecuada siempre y cuando responda al interés público, y no al del mercado, puesto que en ese momento considero que se pierde la esencia misma de todo proceso educativo.

Sobre la toma de decisiones de las instituciones de educación superior, señala Brunner (1999) que ahora se encuentran más relacionadas con el exterior (heteronomía) que  con el interior de las instituciones (autonomía). Es decir que actualmente quienes ejercen una presión para reformar estas instituciones y quienes plantean las líneas a seguir, son agentes externos a las mismas, es decir, la demanda del mercado, los organismos internacionales, etc.

El reto está en poder conciliar tanto las demandas del mercado sin perder el interés por lo social. En la medida en que podamos diversificar y buscar alternativas. Entender que la educación superior es mucho más que la inmediatez de una demanda del mercado que va cambiando rápidamente. Considero que con un proyecto que atienda tanto a los intereses de la sociedad como a los de la industria, tomando en cuenta toda la diversidad de opciones que se pueden tener a nivel superior, se podrían lograr muchas cosas. Es decir, una sociedad del conocimiento con pertinencia para la sociedad. Desafortunadamente los intereses externos e individualistas parecen ir ganando terreno.

Bibliografía

1.- SAXE F. John. “Globalización, poder y educación pública” en: Encuentro de especialistas en educación superior re-conocido a la universidad, sus transformaciones y su por-venir. Tomo I. UNAM. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. México, 2000.  p.51-80.

2.-VILLASEÑOR García, Guillermo. “Pertenencia de las políticas de educación superior en la sociedad del conocimiento” en: Ibid Tomo II pp.7-24.

3.- ALCANTARA, Armando.”Tendencias mundiales en la Educación superior: el papel de los organismos multilaterales” en: Ibid Tomo I pp.81-102.

4.- BANCO MUNDIAL. La educación superior en los países en Desarrollo. Peligros y promesas. Grupo especial sobre educación superior y sociedad. Washington, D,C. Diciembre 2000, pp.11-65.